Estos días de atrás hemos decidido en Somos Malasaña hacer un llamamiento para pedir a nuestros lectores que, en la medida de sus posibilidades y sus decisiones, nos ayuden a hacer viable el periódico.
Cuando lanzamos Somos Centro hace más de dos años lo hicimos con el ánimo de experimentar y de encontrar una forma de autoempleo. Enseguida vino Antonio hacerse cargo de Malasaña, y rápidamente vimos que tenía mucho más potencial que Centro, una zona demasiado de paso y demasiado indefinida. En aquellos principios pensábamos que la vía de los ingresos tendría que llegar casi únicamente de los pequeños anunciantes, pero los primeros cálculos nos situaron en la realidad. Los comercios de barrio aportan, pero -al menos en esta estapa de estar con el agua al cuello- no pueden ser el sustento único de un medio hiperlocal. Entonces probamos con otras vías: transmitir lo aprendido (consultoría) y aprovechar la capacidad de conectar actores del barrio (mediación en organización de eventos en el barrio). Vías abiertas pero a las que le falta mucho desarrollo.
Sucede también que el cierre de Centro y La Latina nos resta potencial como anunciante (vender tráfico conjunto como red a la publicidad más convencional y cubrir prácticamente todo el centro de la ciudad para anunciantes medianos).
En este escenario nos hemos decidido a subirnos al carro de esa práctica tan de moda, el crowfunding. En realidad las donaciones siempre estuvieron ahí, con la fórmula menos sofisticada del botoncito amarillo o el número de cuenta ¿no?
Con esta especie de cuestación ciudadana no pretendemos solventar de golpe todas las necesidades financieras del periódico, pero sí añadir una fuente más a un abanico de entradas que hemos descubierto tienen que ser por fuerza diversas.
La tentativa tiene en el fondo un poco más calado que la simple petición de ayuda, de todos modos. ¿Los lectores tendrán que pagar los contenidos si quieren que -al menos en formas profesionalizadas- estos sigan existiendo? ¿Será suficiente la economía de la atención como generador de entradas alternativas de retribución?
Hablo de medios pequeños y desintermediados, y hablo con la mirada fija en el objetivo de poder prescindir de la tiranía de la publicidad. Nuestra publicidad son tiendecitas y no condiciona como lo hacen el señor Botín o El Corte Inglés. Además, convertirnos en una plataforma para el pequeño comercio está entre nuestras aspiraciones más sinceras. Pero vaya, no creais, que en realidad siempre hay que acudir a la ética y la profesionalidad, porque el fantasma de la autocensura acecha SIEMPRE, también cuando crees que una noticia puede perjudicar a una tiendecita a cuyo dueño además has conocido personalmente.
Que me voy de tema.
Decía que la publicidad ata (a veces mata). Las ventas en papel no son suficientes, y el online generalmente no se vende. No tengo todas las respuestas. O mejor dicho no tengo casi ninguna, pero sí tengo claro que los productos que no pueden o quieren depender de la industria publicitaria necesitan ponerse manos a la obra con métodos alternativos que en ocasiones deben involucrar a los lectores ¿cooperativas de información? ¿venta de acciones al modo Gara? No lo sé.
De momento estamos probando con una sencilla petición de financiación, pero seguiremos estudiando alternativas, y en un espacio corto de tiempo probablemente tendréis noticias sobre ventajas añadidas para mecenas. Sin dejar de crear el mejor periódico del que seamos capaces cada día, claro.